Quería contarte algo muy personal que me ha acompañado desde que tengo uso de memoria. Un pensamiento que aparece como un eco cuando las cosas no salen bien.
Desde niño he pensado que hay algo más.
Cuando me rechazaban en un trabajo, cuando un cliente no me contrataba, cuando un emprendimiento no salía como yo deseaba. Cuando la persona que me gustaba no sentía lo mismo o, simplemente, cuando sentía que no encajaba.
Cuando el esfuerzo no alcanza
¿Por qué te comparto todo esto de forma tan personal?
Porque quizás hoy tú estás en una situación donde parece que no hay salida. Un momento donde sientes que das y das, y nada cambia. Sientes que el esfuerzo no alcanza y que el camino se repite una y otra vez.
Entonces, puedes hacerte esta misma pregunta —te la comparto—: ¿Y si hay algo más?
No importa si lo repites una, dos o muchas veces. Recuérdalo.
Ese "algo más" no depende de la suerte ni del destino, depende de ti: de lo que decidas construir a partir de hoy.
Depende de lo que decidas sostener y defender, incluso en esos momentos donde nadie te está aplaudiendo.
La certeza que me acompaña
Y todo lo que escribo en mis libros, mis mini-manuales y mis reflexiones nacen precisamente de ahí, de esa certeza que me ha acompañado toda la vida: que incluso en los días más grises, tiene que haber algo más.
No importa en qué etapa de tu vida estés hoy o cuántas puertas sientas que se cerraron, la enseñanza es simple y poderosa.
Siempre hay algo más.
Un fuerte abrazo.